Mariscadoras, las hijas de la ría

Quien entre en la versión satélite de Google Maps y busque la playa de A Mouta, en Cambados, Pontevedra, comprobará que de su arena sale una línea recta que penetra en el mar y luego se bifurca como si fueran venas. En realidad son caminos, bien marcados en el mapa pese a estar bajo el agua, que terminan en un lugar llamado Prado do Mar. El microtopónimo —también conocido como Os Pelos— no puede ser más ilustrativo: señala una zona recubierta de vegetación en medio de la ría de Arosa, que emerge dos veces al día, cuando baja la marea. Lo que aquí llaman la seca. Desde allí hasta la orilla de la playa se extiende un enorme vivero natural de marisco, una despensa enterrada apenas unos centímetros en el lecho cuando el mar se retira y deja al descubierto un enorme arenal salpicado de algas, conchas y gaviotas graznando. Es el banco marisquero de O Serrido, el más grande y productivo de Cambados.

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