La caída de los nacimientos abre un agujero en la escuela: 300.000 alumnos menos de infantil y primaria en cinco años

La maestra Mercedes Cereijo se acordará toda la vida de aquella llamada. “Me sonó el teléfono a la una de la tarde del día 20 de junio, un día antes del último día de clase, y me comunicaron que cerraban el colegio. Todos los años íbamos perdiendo dos, tres, cuatro alumnos, pero no nos lo esperábamos y no estuvo bien planteado. O quizá lo plantearon así para que no hubiera tiempo de reacción. Y aunque hubo movilizaciones de la comunidad educativa todo aquel verano, nos lo comimos con patatas”. Cereijo era en aquel momento, en 2017, directora de la escuela pública Emilio Navasqüés, en Cruceiro de Roo, en el municipio de Outes, al sur de A Coruña, donde entonces vivían 6.500 personas. El centro tenía una única clase del segundo ciclo de infantil, a la que iban 18 alumnos de distintos cursos. Y 55 estudiantes en primaria, lo que da una media de menos de 10 por curso. Para septiembre la matrícula iba a aumentar, sorprendentemente, en ocho alumnos. Pero no llegó a pasar. El colegio cerró y el alumnado y sus maestras fueron trasladados a otro centro.

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