Flamenco on Fire vence a la ola de calor en Pamplona

Desde su creación en 2014, el festival Flamenco on Fire se ha caracterizado por llevar a las calles de la capital navarra las manifestaciones de este arte y, en esa línea, no deja de incorporar nuevos espacios. En la pasada edición lo hizo con los jardines del Palacio de Navarra, su fuente y sus árboles centenarios, que se han consolidado este año para convertirse en el lugar donde se asiste a una suerte de ritual, que anuncia la llegada de cinco días de cante, toque y baile. Desde su balcón central, el guitarrista Rafael Riqueni inauguró la pasada edición, y lo mismo ha hecho en esta otro sevillano, Manolo Franco. La guitarra flamenca de concierto, elevada a una altura física acorde con su dignidad, se convierte así en el privilegiado vehículo que anuncia un acontecimiento que ofrece una gran parte de sus citas de forma gratuita —y con una insólita y permanente respuesta— en sus balcones y patios.

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