El asesino de Grindr reconoce impasible ante el tribunal que mató a su amante, pero nunca dirá por qué

La silueta de Julián O. se dibuja en una sala de vistas judiciales con las luces apagadas, mientras en el proyector se suceden las imágenes del horror que dejó tras de sí el 24 de febrero de 2018, en un piso de Madrid. El acusado, de estatura pequeña y muy delgado, mantiene la cabeza baja y mira al frente, en ningún momento mira hacia las fotografías. Él ya sabe lo que hay en ellas. Un hombre, Najuzatih Z., con 55 puñaladas repartidas por todo el cuerpo, en medio del salón de su casa. Después de esa masacre, se deshizo del móvil de la víctima, y unas horas después tomó un avión para huir. Se marchó a su país, Argentina, donde permaneció tres años. Desde Madrid, la policía monitorizaba su vida, sus publicaciones en redes con su familia y sus amigos, los viajes de ocio que disfrutaba. En 2021 por fin pudo ser detenido. Este martes, en la Audiencia Provincial de Madrid, ha admitido que lo hizo, que fue él quien acuchilló a su amante y no se ha escudado en ningún trastorno psiquiátrico. Lo que nadie le ha preguntado y él ya nunca tendrá que contestar es por qué.

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