De Criteria a Amancio Ortega: ¿Por qué cuesta forjar núcleos duros españoles?

Los designios de Carles Puigdemont son inescrutables. En su impredecible reflexión, en la que no está claro que priorice las más básicas exigencias de la realpolitik, radica que haya Gobierno socialista y arranque la legislatura o se vuelvan a abrir las urnas. “Quiere la luna, no está claro que se conforme con las estrellas”, indican fuentes próximas al expresident. Añaden que la abogacía del Estado estudia vías jurídicas -esencialmente “alivios penales”- que se aproximen a una amnistía sin serlo, fórmulas que, en todo caso, se esbozan a marchas forzadas y no garantizan el plácet de Waterloo. Resulta paradójico que, en paralelo, muchos proyectos empresariales contengan el aliento. La continuidad socialista en la avenida Puerta de Hierro confiere tracción a determinados planes mientras que obliga a meter otros en el congelador o someterlos a un ambicioso restyling.

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