Bosques, ópera y mitos siguiendo la ruta de los nibelungos

El castillo de Neuschwanstein se recorta sobre las montañas rocosas de los Alpes al final de una curva del tupido bosque. La imagen, aunque real, fue diseñada por Luis II de Baviera para vivir dentro del mundo fantástico de las gestas medievales. ¡Lo consiguió! Incluso Disney vino hasta aquí para hacer suyo este icono. Hoy la bruma, efecto del calor del verano en esta zona de Baviera —más de 30 grados centígrados— y la evaporación de los lagos cercanos, difumina los contornos de este edificio construido en el siglo XIX. La magia y la fantasía, también la tragedia y la locura, lo impregnan todo; son tangibles. Estamos rodeados de viajeros de todas las nacionalidades para quienes esta es la última —o la primera— etapa de un viaje a través del poema medieval germánico de los nibelungos.

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